La foto de los que juegan
Escrito por pmerinoMar 11
Miren la imagen de la formación del Córdoba ante el Huesca. Jugadores mezclados con aficionados. Muchos niños. Ni un atisbo de dramatismo en los gestos. Lo de los partidos a vida o muerte quedó atrás. Ahora todo es pura vida. Nadie puede sustraerse a la sensación de que algo realmente grande está sucediendo. Si la clasificación provoca una ola de esperanza, la visión del graderío hace recuperar la dignidad de tiempos pretéritos, aquellos días en los que el Córdoba estuvo entre los mejores. Hace mucho de aquello y seguramente la mayoría de los que ayer se entusiasmaron con su equipo no recuerdan nada o, directamente, ni habían nacido. Hace tanto… Los que cantan Volveremos lo hacen con la voz prestada de sus padres y sus abuelos. De las fotos en blanco y negro a los comentarios en el Twitter . Otros tiempos, la misma pasión.
Que el veterano ha de enseñar al novel es una ley de vida. Muchos tuvieron ayer la oportunidad de dar ejemplo. Algunos lo hicieron con gusto, otros con un toque cascarrabias ciertamente entrañable… y todos con orgullo. En la grada estaban los de siempre y algunos más. Bastantes más. Se batió un récord en Liga y resulta razonable pensar, tal y como van las cosas, que la marca de espectadores no se va a quedar ahí.
En el caso del fútbol se da una curiosa variante. Hay cierto sector de la afición que se atribuye una cualidad especial, casi siempre relacionada con la condición de socio del club y/o con una larga trayectoria de partidos vistos principalmente lejos de su hogar. Muchos de esos fieles ven con recelo la llegada de los advenedizos, de los que sólo acuden cuando rebajan el precio de las entradas, cuando las cosas van bien o cuando “se dan todos los condicionantes”, como de modo certero indicó Paco Jémez en las vísperas del encuentro de ayer. Sábado por la tarde, tiempo soleado, sin televisión de por medio –el Real Madrid empezaba a las diez de la noche–, un adversario accesible y cuya simple mención evoca recuerdos de gloria, una última victoria en Chapín ante el Xerez que devolvía un puesto entre los seis primeros… No había excusa para volver la espalda a un equipo cuya actuación merece un lleno permanente. Y ocurrió. El Arcángel superó un récord de asistencia en el campeonato de Liga y se vivió un ambiente extraordinario. El Córdoba ganó. Día perfecto.
“Esta es nuestra pretemporada para cuando lleguen las eliminatorias de ascenso a Primera”, comentaba alguno, dejándose llevar por la pasión del momento. Quien así se expresaba era uno de los que no tienen plaza fija en la grada del estadio, uno de los que se plantaron en El Arenal para comprobar si el Córdoba es tan bueno como dicen. Algunos de los seguidores más añejos, de esos cordobesistas de tono –justificado y respetable, faltaría más–, toleran con dificultad a las hordas de seguidores ocasionales que acuden con ganas de fiesta y un espíritu crítico voluble. Pero ayer el cordobesismo decretó unas jornada de puertas abiertas y entendió que uno de los grandes motores que puede lanzar definitivamente este proyecto es su dimensión social. Necesita de todos. Los viejos y los nuevos. Hasta de aquellos a los que no les gusta el fútbol.
Este Córdoba se ha está convirtiendo, ahora más y mejor, en un referente de la ciudad y en la encarnación de un mensaje de esperanza. Hasta de las peores se puede salir. No hay cataclismo que pueda con él. El Córdoba puede ser hoy en día, dentro del panorama del fútbol profesional español, el equipo que mejor representa la potencia de los sueños ante los golpes de la crisis. Todo el mundo está volviendo sus ojos hacia una formación que era célebre por sus desmanes económicos y sus piruetas deportivas para mantener la categoría. Cómo ha cambiado todo.
“Ojalá todos los sábados o los domingos podamos salir y podamos ver como mínimo el ambiente que había. En momentos puntuales, también les da alas a los jugadores y a nuestro equipo, y para nosotros es fundamental. Ellos se lo pasan bien, han vuelto a pasar una buena tarde de fútbol, su equipo ha jugado bien, han ganado, han visto de todo, han visto un partido competido… Sin duda, eso desemboca en que dentro de dos semanas tendrán ganas de volver”, dijo Paco Jémez al final. Todavía queda mucho que ver.
Artículo publicado en la sección “El otro partido”, de la edición de papel de El Día de Córdoba.
Y ahí unos vídeos. Cada vez que viene por Córdoba, el Huesca deja algún recuerdo imborrable.